Amotonamiento 2012



Amotonamiento 2012

Ulldemolins, 25 y 26 de febrero.

Como me pasa siempre que salimos un fin de semana, la noche del viernes fue de preparativos, nervios por lo que se avecina y poco dormir.

El sábado amaneció radiante y fresquito, como toca en febrero. Agarro la burra cargada con la tienda y demás enseres y me dirijo al primer punto de reunión. Ahora ya somos dos. Siguiente parada, Manresa. Ahora ya somos cuatro. Decidimos empezar ha hacer boca y cruzamos Montserrat curveando, con el sol de cara y la brisa fresquita hasta la gasolinera “dels Brucs”, donde nos encontramos con el resto de la tropa. Ahora somos un porrón de motos. Sin tiempo para saludos, pues llegamos un poco tarde, salimos dirección La Panadella y de allí nos dirigimos a Montblanc, donde nos esperaba el desayuno. La ruta transcurrió por una carretera de curvas y paisajes que regalaban a los sentidos. ¡Qué agradable es ver una quincena de motos curveando!

Desayuno y presentaciones, foto de grupo y a seguir hasta Ulldemolins. Ahora ya empieza a sobrar ropa. Fuera forro polar y arrancamos. Si la primera parte de recorrido era bonito, el segundo fue espectacular. Pero como siempre pasa lo bueno siempre se acaba, ¿o a caso lo bueno estaba por llegar?


Llegada a nuestro destino, el Amotonamiento, inscripciones y a montar la tienda. Cervecita después del esfuerzo y a charlar con la gente… ostras cuanta gente conocida y la que falta por llegar!! Risas y fotos. Otra cervecita y a comer. El amigo Páselo (un saludo) nos tenía preparada una “calçotada y carnaca”. Conocimos a unos maños muy “apañaos” con los que compartimos la comida y las risas, anécdotas y el café, luego volvimos al lugar de acampada. Ahora ya estábamos todos, aunque unos cuantos se fueron ya que no pernoctarían allí.

Llegó la noche y las barbacoas echaban humo, y con la noche “Els Tombs i Llums”. Este es el acto más emotivo que he presenciado en honor a los moteros que nos han dejado. Silencio, respeto y alguna lágrima, como ha de ser. Después del acto llega la fiesta. Batucada hasta el pabellón y música enlatada, cada uno con lo suyo y el que no estuvo se lo perdió.

Los despertares son otra historia, desayuno contundente con revoltijo, bollería, zumo y café. Desmontamos y despedida. El Amotonamiento seguía con otros actos que me perdí, las obligaciones mandan y a comer en casa.
Un buen fin de semana sin duda. Esta concentración me la apunto en la agenda y compartida con vosotros aun más.

Nos vemos en la carretera.

Desde Contramanillar agradecemos las palabras de Vincen y las fotografías de Pere51, aprovechando para recordar que si queréis compartir vuestras vivencias podéis contactarnos a través del formulario que hay aquí.