Prueba: Triumph Street Triple R, una naked rebosante 3



Triumph Street Triple R 2012

Durante la semana pasada he tenido la oportunidad de probar la nueva naked Triumph Street Triple R 2012. Es la primera ocasión en la que en Contramanillar probamos una moto, con esta entrada inauguramos la nueva categoría de “Pruebas de Motos”, la cual esperamos tener la oportunidad de hacer crecer.

Conociendo la Triumph Street Triple R

Entrando ya en materia, la Street Triple R toma como herencia el motor de la supersport Daytona 675, convenientemente modificado, y se sirve del estilo de su hermana mayor, Speed Triple, para ser la naked británica con más éxito en todo el mundo. Hay que apuntar que de Street Triple hay dos, la versión R y la Street Triple, que tiene unas especificaciones por debajo de nuestro modelo.

¿Dónde encontramos estas diferencias? En la parte ciclo y las prestaciones del motor; horquilla invertida y amortiguador ajustables en precarga, rebote, compresión, 4mm más de recorrido para el amortiguador trasero, pinzas de freno delanteras Nissin con anclaje radial, 4 pistones y el rendimiento del tricilíndrico que es de 11CV más (con un total de 106CV) con 68Nm, dos más que en la Street Triple, tal como indica el titulo de este post, el motor rebosa par en cualquier zona del cuentarrevoluciones, especialmente en los bajos y medios. Otras diferencias que pasan desapercibidas para el ojo humano son sus cotas, teniendo nuestra unidad unas dimensiones un poco mayores, en ningún caso más de 30mm.


La Triumph Street Triple R cuenta con un pequeño tablero de instrumentos, pero muy completo y de sencillo uso que sólo tiene dos botones. En la mitad derecha, encontramos una esfera con el cuentarrevoluciones como principal protagonista, en su interior diversos pilotos que nos indican: las largas, el punto muerto, reserva de combustible, sobre temperatura del refrigerante, etcétera. Sobre la esfera están las luces que indican el cambio de marcha. Además, podemos configurar a que revoluciones queremos que se enciendan y la forma en que lo harán. En la mitad izquierda tiene una pantalla LCD con distinta información, velocidad en km/h, reloj, indicador por barras de la temperatura del refrigerante e indicador de marcha engranada. En la parte inferior de la pantalla podemos escoger lo que queremos ver, consumo medio, instantáneo, contador de kilómetros parcial (hay dos) o total. La Street Triple R también está preparada para rodar en circuito y cuenta con un contador de vueltas que registra los tiempos de giro, pulsando el botón de arranque cuando estamos en dicho modo.

Empezamos la prueba

La primera sensación al subirme en la moto es de tener una posición cómoda, manillar a buena altura, asiento confortable y en parado puedo poner los dos pies en el suelo (Teniendo que mi estatura es de metro setenta y dos). Puedo manipular de forma correcta los dos botones del tablero de instrumentos y todos los botones de ambas piñas; luces de carretera, ráfagas, intermitentes, claxon, arranque y paro.


En territorio urbano

Una vez que estoy apunto, me sumerjo con la Street Triple R en el atestado tráfico de la Ciudad Condal buscando la salida para dirigirme a casa. Mientras ruedo por las calles noto que la posición que llevo en la moto no me resulta cómoda, al rato me doy cuenta de que si me sitúo más adelantado sobre el asiento, la posición se vuelve más agradable (supongo que es porque estoy acostumbrado a montar sobre una deportiva y tendía a ponerme más retrasado) Buscando la Avenida Diagonal para salir de Barcelona noto que con esta naked puedo moverme con facilidad entre los coches hasta llegar al semáforo. Probando los recorridos urbanos en poblaciones de menor tamaño, paso por calles estrechas, con curvas muy cerradas y en pendiente. Tanto subiendo como bajando, la tricilíndrica se muestra ágil al sortearlas.

Un punto que me gustaría destacar de la conducción urbana de la Street Triple R es que podemos circular a velocidades legales casi con cualquier marcha. Circular a 40/50 km/h en cuarta no supone problema gracias a su gran par, no se notan vibraciones, no es perezosa, ni parece ahogarse.


En vías rápidas

A pesar de tener un gran comportamiento en ciudad, la Street Triple R tiene genes racing y eso supone que ha de tener un buen hacer en curvas y carretera abierta. Después de montar durante unos 50 kilómetros por autovía a una velocidad de crucero de 120km/h, echo de menos la protección aerodinámica, la cual se acentúa si superamos los límites legales. No sé hasta que punto con la cúpula o pantalla del catálogo de accesorios de Triumph puede solucionarse esto.

La conducción en este tipo de vías es placentera, notando un buen aplome de la moto a la calzada. Se pueden realizar viajes largos por autopista y autovía de forma cómoda con acompañante tal como viene de serie. El problema es llevar equipaje, solucionado en parte con una bolsa magnética sobredepósito de la casa.

Circulando por carreteras convencionales

En este grupo de carreteras es por el que más se suele circular para hacer los trayectos diarios por obligaciones laborales y también para rutear, aunque yo prefiero las que veremos después. En estas carreteras, cuando encontramos muchos vehículos, cualquier moto se convierte en una buena opción. Con la Street Triple R podemos circular con la sexta marcha engranada y olvidarnos del cambio en casi cualquier circunstancia; encontramos un camión a 60km/h, lo adelantamos con facilidad y si nos descuidamos pasaremos a circular a velocidades superiores a las establecidas en pocos instantes. En carreteras convencionales con tramos de curvas la diversión está garantizada, ¡pero cuidado! en ese cruce, nos encontramos con un Ford Focus con el trípode y una patrulla de Mossos un poco más adelante, que van parando a quien no cumple la ley. La Triumph y yo seguimos con nuestro camino.


Vamos de curvas

Pero por las carreteras donde más se disfruta con la Street Triple R son las secundarias, esas carreteras de montaña rodeadas de naturaleza y aire fresco, sobretodo en esta época del año. En este escenario es donde se comporta como una auténtica devoradora de kilómetros. Empezamos poco a poco y cada curva que pasa me siento más a gusto con ella, ya nos vamos conociendo.

Entrar en las curvas resulta fácil, igual que salir de ellas. No supone ningún tipo de esfuerzo trazar las curvas e ir enlazando una con otra. El característico sonido del motor de 675cc nos acompaña ahora más que nunca. Se siente lleno cuando le pedimos potencia desde la mano derecha. Puedo conducir por carreteras reviradas jugando con el cambio de marchas, bajar antes de entrar en curva y girarle la oreja para salir impulsado en busca de la siguiente, subiendo a tercera o cuarta. Si ando perezoso y no tengo ganas de cambiar de marchas la Street Triple R me permite conducir en tercera en los mismos trazados revirados sin apenas cambiar. Sus 68Nm de par hacen que su respuesta saliendo de curva sea más que notable. Cuando toca reducir la velocidad para entrar en las curvas, el motor retiene poco, pero gracias a la respuesta de los frenos, sobretodo el de delante, no hay problemas para ajustar la velocidad al paso por curva.

Con paquete

Poco rato monté en la Triumph Street Triple R con paquete, pero el suficiente para sacar algunas conclusiones. Dentro de poblado se mantienen sus características, manejable y ágil, y en carretera sigue sin rechistar las órdenes que le indicamos desde el acelerador. El paquete se siente cómodo en el asiento y con la posición, pero echa en falta donde cogerse y el depósito le queda algo bajo. Una asa no vendría mal para esta naked inglesa, cosa que ofrece Triumph como accesorio.


Estética

Visualmente destacan sus dos faros pentagonales y los dos silenciosos bajo el asiento. Le dan carácter y son sus señas de identidad. Si la moto fuera para mí, la equiparía con la quilla, la cúpula y los protectores del radiador en el mismo color que la carrocería. Queda con un aspecto más deportivo. Los acabados de la moto son correctos, con la presencia de acero inoxidable pulido en los silenciosos y sus protectores, en los protectores de los estribos y debajo del cárter en el protector del tubo de escape. El escape de la Triumph Street Triple R es una de las cosas que no me ha gustado, no el sistema 3-1-2 o los silenciosos, sino los tubos que van desde los colectores hasta los silenciosos. En los colectores se ven recalentados, totalmente normal, pero cuando vamos hacia la parte trasera toma un aspecto herrumbroso, afeando la imagen de la moto.

Miscelánea
  • Durante toda la prueba el ajuste de las suspensiones de la moto estuvo duro, con un buen comportamiento que no privaba de comodidad.
  • Calculando a ojo, con un depósito de gasolina y sin usar la reserva podemos hacer sobre los 200 kilómetros, con un consumo aproximado de 7 litros a los 100.
  • La moto frena bien, pero para mi gusto el trasero se nota un poco flojo.
  • Bajo el asiento de una pieza hay un pequeño compartimento, útil para llevar una cámara compacta de fotos o alguna cosa de pequeño tamaño.
  • Para manipular los botones del tablero de instrumentos mejor hacerlo parados y de forma cómoda, en marcha resulta un poco difícil.



Conclusión

El sabor de boca que se me queda después de haber probado la Triumph Street Triple R es muy bueno, sorprendido tanto por la fuerza de su motor de tres cilindros como por su comodidad y manejabilidad en todas las circunstancias. Me he encontrado con una moto versátil, que tanto se puede usar para el día a día como para escapadas de fin de semana o incluso viajes más serios, siempre que se prepare a conciencia. La Street Triple R es una moto apta para circuito, con la que poder ir a rodar y hacer unas tandas, aunque bajo mi punto de vista y con la poca protección aerodinámica que ofrece creo que no está pensada para eso. Poco más puedo decir y creo que no me he olvidado nada sobre esta naked. Pensándolo bien, la despedida fue dura y aunque estuvo pocos días en mi garaje, se le echa de menos.

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