Rider1000 2014, no solo son mil kilómetros 3



Rider1000 2014, Pasaporte

Han pasado unos días desde que 1000 Riders nos aventuramos con la Rider1000. Y con las ideas más o menos claras empiezo a escribir un post que sé que no publicaré hasta que pasen unos días, después de editar los fragmentos de vídeo que grabé y, sobretodo, haya acabado con un par de examenes. Deseo que la espera valga la pena.

Todo empezó tras una larga espera. Después de acabar la primera edición de la Rider 1000 hasta el día 24 de diciembre de 2013 su página web seguía igual, sin cambios, sin noticias. Pero ese día todo cambió, supe que el primer día de 2014 veríamos los puntos de paso y tendríamos noticias frescas sobre el evento. En ese momento ya estaba decidido a participar.

Al empezar 2014 y con los controles de paso ya visibles se preveía una ruta más dura que el año anterior. Con zonas inexploradas y muchas curvas, que nos gustan un montón.

El siguiente paso era dibujar un trazado uniendo los puntos de control. Con el recorrido diseñado, buscando algunas zonas de relajación ante tanta curva, uno se da cuenta que vamos a rutear sobre todo por montaña, visitando Pirineo y las montañas del litoral catalán menos el tramo de Isona a Bovera.

Avanzando en el tiempo llegó el día de las inscripciones, y nos inscribimos. Mi compañero Elías y yo, este año solo vamos dos. ¡Lástima! Aunque surgieron algunos contratiempos, el servidor no aguantó la presión de tantos Riders ansiosos de inscribirnos y permaneció caído algunos minutos.

La siguiente cita era en el Park Motor de Castellolí. Allí escuchamos a distintos patrocinadores presentarnos sus productos y sus características, consejos de un simpático Mosso d’Esquadra (y esto no es ironía) y un preparador físico. Para más tarde entrar en materia 100% Rider1000. Explicaciones sobre cómo se desarrollará la salida, ubicación exacta de los puntos de control… Lo malo de todo era la acústica de la sala, creo que las 5 o 6 últimas filas no oíamos prácticamente nada.

Y así fueron pasando los días hasta tener la Rider1000 prácticamente encima. Durante las últimas dos semanas me apliqué sobre la moto, tenía que tenerla a punto para los mil kilómetros y nada podía fallar. Una buena limpieza del filtro de aire, cambio de aceite, solucioné un pequeño problema con las bridas de los colectores que me apareció la última semana, cambio de neumático delantero e instalación de un par de soportes para la cámara. Una buena ducha y la moto estaba espléndida para salir el sábado.

El viernes 16 de mayo por la tarde Elías y yo acudimos al Nou Congost para recoger nuestros deseados pasaportes de la Rider1000 junto con el kit de supervivencia que nos facilitó la organización. El kit estaba compuesto por una mochila Rider1000, una funda guardacascos del Servei Català de Trànsit, unas pegatinas para el casco (aquí mi opinión de esas pegatinas.), una gorra Rider1000, un Buff (me gustó más el del año pasado), un par de botellas de agua, un par de zumos, una lata de bebida energética y un par de barritas energéticas. Con todo ello nos fuimos para casa, ya estábamos listos para la Rider1000.

Kit Rider1000 2014

Después de acostarme, me pareció que el despertador sonaba demasiado pronto, y así era. Las 4:40 am, voy con el tiempo pegado al culo pensé. Rápidamente me eché algo a la boca, me puse el traje, botas, tortuga y demás. Cogí la mochila, cartera y móvil, y me fui para el garaje pensando que lo llevaba todo. Allí me esperaba mí Yamaha, me colgué la cámara al casco y salí tranquilamente para reunirme con mi compañero de fatigas.

Llegué el primero, y ya iba tarde, a los pocos instantes llegó Elías con su Cagiva. Nos saludamos y salimos directos hacia el Nou Congost de Manresa. Allí pasamos a recoger nuestros bocadillos y a tomarnos un café bien caliente.

Acto seguido nos dirigimos a la recepción de motos y fichamos nuestro primer sello. Ya hacía un par de minutos que entraban moteros y a pesar de que éramos de los primeros para salir, tuvimos que esperar unos 10 minutos para poder empezar a rodar.

Una vez en marcha, llegar al primer control era cosa de niños, media horita por autovía hasta pasado Berga. Luego por la C-26 llegaríamos hasta Borredà en ese tramo había buen asfalto y el sol empezaba a tocarnos las narices de frente. Primera etapa superada. La cosa se complicaría más adelante.

El siguiente control lo teníamos que pasar en El Far, lugar que si no fuese por la Rider1000 a día de hoy aún no conocería. Ahora tenemos que seguir la C-26 hasta su cruce con la C-17 que viene de Ripoll. Más curvas, buena carretera y estamos al 100%, pero no nos engañemos esto solo es un calentamiento.

Primer problema al llegar a la C-17, vamos dirección Torelló, pero ¿y luego? La chuleta-roadbook no estaba pegada sobre la bolsa encima del depósito, entonces es que todavía estaría encima del escritorio. Sin carta de navegación mal vamos. Ahora le toca el turno a la tecnología, una aplicación bajada a última hora y sin testear al móvil de Elías nos guiaría durante el resto de día. Aunque no nos acabamos de fiar.

Rider1000 El Far

Seguimos hacia El Far, en Sant Esteve d’en Bas la aplicación nos la juega y ya quería mandarnos al tercer control. Suerte que en menos de un kilómetro Elías se dio cuenta y retrocedimos nuestros pasos hacia la carretera de ida y vuelta a El Far. La C-153 era una explosión mañanera, sol, árboles, naturaleza y muchas motos, hasta llegar al segundo punto de control. Sin duda alguna merecía la pena tomarse cinco minutos para disfrutar de las vistas, increíbles desde el mirador y aprovechar para echarse algo a la boca.

Ahora la ruta nos llevaría hasta el Mediterraneo, bien bien a tocar el mar, el tercer punto de control estaba situado en Canyet de Mar. Para llegar a buen puerto primero teníamos que volver hasta St. Esteve d’en Bas, a partir de ahí la C-63 nos llevaría hasta Vidreres. Pero no fue así.

Yo iba delante abriendo la marcha, seguido de unos moteros y dos o tres motos más atrás mi compañero. Y al llegar a Anglès en una glorieta tomo una salida que no era, y veo que las demás motos no me siguen. Entonces doy la vuelta y sigo la carretera por donde habían ido ellos, Elías se había parado a esperarme, no lo ví y el a mi tampoco. El resultado es que al rato paré en Sils, tenía una llamada y llamé, decidimos encontrarnos en el tercer punto de control. Y así fue, aunque yo me salí de la ruta llegando primero hasta St Feliu de Guíxols, para luego bajar hacia Canyet. Este último tramo es sencillamente genial, tanto por el sinuoso trazado de la carretera como las vistas hacia el Mediterráneo y el contraste entre la montaña y las pequeñas calas que se adivinan bajo los grandes peñascos.

Reencontrados en el tercer control fuimos testigos de las incorrectas formas de los agentes de los Mossos d’Esquadra que allí aparecieron y todo porque coincidía la Rider1000 con otro evento deportivo el cual cortaba la carretera. Pero no voy a entrar en detalles.

Salimos de Canyet, después de hidratarnos un poco, a través de una carretera local, la GIP-6821, si no fuese por su estado, se trata de una carretera divertida y muy ratonera. Todas esas curvas al final del día iban a pesar en nuestros brazos, piernas y cuerpo en general. Nos crucamos con muchos Riders en ese tramo y los paisajes del Massís de les Cadiretes hacían que te olvidases del asfalto.

Rider1000 Canyet

Sant Sadurni de l’Heura era nuestro punto de control número cuatro. Para llegar el trazado de la ruta se desviaba para no pasar por Les Gavarres y así evitar unas cuantas curvas e ir más relajados. Pero como íbamos medio a la aventura y guiados por un GPS en el cual no confiábamos demasiado, acabamos pasando por las curvas de la GI-664 y la verdad es que no vimos demasiadas motos en ese tramo.

La cuarta parada fue rápida: sello, cambiar el agua al canario y salir hacia Beget. Esta etapa era más larga que las dos anteriores, aunque no prestaba demasiada complicación, ¡en un principio!

Pasamos Banyoles y Besalú, el año anterior en este punto estábamos ¡casi acabando! pero hoy nos queda un mundo por recorrer. Seguimos la A-26 y yo recordaba que había apuntado la salida 75 en mi roadbook personal, pero el GPS nos dice que sigamos y al final llegamos hasta Camprodon para después bajar hasta Beget por una carretera plagada de participantes de la Rider1000 y 500. Parecía un infierno, un caos, y por muy a la derecha que circulases de vez en cuando te salia un motero de cara, una de las veces en una paella incluso me llegué a detener porque un señor quería subir lo más cerrado posible por aquella curva.

En Beget paramos poco rato, alguna foto, beber agua y salir pitando de aquel caos, por la misma carretera por la que habíamos bajado, subir se hizo más relajado. Cogimos un momento en el que no se marchaban demasiadas motos y pudimos disfrutar de las vistas, monte verde allí donde mirases. Momentos así son los que hacen que la experiencia Rider1000 se tenga que vivir en primera persona.

Rider1000 Beget

Volvemos hasta Camprodon, de allí vamos directos hasta Ripoll para buscar una carretera que se puede definir como: curva,curva,curva,curva, la GI-402. Durante el primer tramo nos colamos con otro grupo que iban tres moteros y fuimos avanzando a otros participantes. Hasta que la carretera apareció despejada delante nuestro. Ese tramo fue muy divertido, una Ducati Monster S4R iba marcando el ritmo con sus compañeros detrás durante un rato, después me dejaron pasar y me situé tras la S4R hasta llegar a la Pobla de Lillet, sin palabras. Luego nos iríamos encontrando por la ruta diversas veces, hasta llegar a Manresa, desde aquí un saludo para ellos.

Pasada la Pobla de Lillet, volvimos a perder el Norte, pero rápidamente volvemos a la ruta. Ahora tocaba maravillarse rodando a los pies del Pedraforca, montaña de brujas, símbolo de Catalunya y una delicia para la vista. La carretera que nos hace rodearlo es la B-400 y que nos hace pasar por Saldes y Gósol para llevarnos directos a un rincón de los pirineos, Tuixent. Y aquí tenemos nuestro sexto punto de control, el ecuador de la Rider1000.

Después de poner el sello y ver lo bien que se lo montan los que llevan maletas laterales en sus motos, con sus sándwiches, botellas de agua y postre, decidimos que es momento de engrasar la cadena y echarnos algo sólido al estómago. Aquí acabamos las barritas energéticas y pensemos en ir a comer algo caliente antes de llegar al siguiente punto de control.

Cogemos la carretera y nos vamos dirección Sant Llorenç de Morunys, pasamos por el embalse de la Llosa del Cavall y seguimos hasta Solsona por una carretera de amplias curvas. Allí paramos a comprar unas barritas energéticas en un supermercado, por si las moscas, y pusimos rumbo al Pans & Company de Bassella justo donde está el Museu de la Moto.

Esta parada, sin control, fue la más larga de todas. Repostamos nosotros, las motos y limpiamos las viseras de los cascos, ya bastante llenas de insectos. Fue un descanso merecido antes de enfrentarnos a lo que nos quedaba de Rider1000, que no era poco.

Rider1000 Museu de la Moto

Una vez satisfechos montamos nuestras motos y fuimos en busca el séptimo control, Isona. Para llegar allí fuimos hasta Ponts y subimos por la C-1412b hasta encontrar el que el año pasado fue el cuarto control. Allí se respiraba un agradable ambiente motero, supongo que en parte también debido al buen tiempo que nos acompañó durante toda la jornada.

La carretera de salida de Isona fue la misma que la de llegada, con lugares dignos de hacer una parada y contemplar las vistas. Pero no teníamos tiempo para tanto, el siguiente punto de control estaba lejos, por allá donde Cristo perdió la zapatilla, un pueblecito llamado Bovera.

Para poder llegar hasta Bovera bajamos de las montañas y a partir de Artesa de Segre y Balaguer estuvimos planeando por las zonas de cultivos de cereal de Lleida, grandes rectas y velocidad mantenida, un lujo para nuestras extremidades un poco resentidas. Durante todo este tramo fuimos con un grupo de bicilíndricas que iban abriendo camino, íbamos cómodos. Eso hasta llegar a Lleida donde ellos tomaron una dirección y nosotros otra, guiándonos por el GPS al que ya le habíamos cogido confianza.

Como la aplicación de móvil hacia bien su trabajo desde la C-12 lleguamos a La Granadella y de ahí a Bovera. El punto de control era un hervidero de motos y de lugareños atraídos por el evento, algunos no podían dejar pasar la oportunidad de negocio y montaron paraditas con frutas y productos locales. Allí vi unas paraguayas y no pude resistirme, le compre una a la mujer que las vendía para comermela al momento, ¡me sopló un euro! Eso si, me supo a gloria.

Al marcharnos de Bovera nos topamos con una salida de la carretera, por suerte el motero estaba bien. Ahora llegaba el turno del repostaje en La Granadella, un solo surtidor y una veintena de motos delante. Quizás estuvimos allí una hora. Aprovechamos para comernos las últimas barritas de la jornada.

El punto de control número nueve estaba en Capafonts, volvemos a territorio conocido pero está anocheciendo. El tramo de carretera que separa estas dos localidades es de increíble belleza, tanto por el hecho de ver como oscurece como por el entorno de naturaleza que nos ofrece. Rodamos solos y a nuestro aire durante casi todo el rato. Llegamos a Capafonts ya oscuro fichamos y no tardamos en partir.

En este momento las ganas de llegar a Manresa van en aumento, pero se que aun quedan dos controles más por los que pasar y que la carretera no es la mejor que podíamos tener para acabar. También se me cruzan por la mente otros pensamientos porque sé que Sílvia está muy cerca de aquí.

La carretera TV-7041 nos lleva a Alcover, nos marea con tanta curva y nos muestra toda Tarragona bañada por el Mediterráneo, de nuevo, con una vista nocturna espectacular. Volvemos a una carretera amplia, pero será durante pocos kilómetros, en Montblanc nuestras motos y nosotros volveremos a las comarcales. Pira y Sarral son algunos de los pueblos que atravesamos en la noche antes de llegar a Savallà del Comptat. Durante este tramo vemos algunas motos, pero también contadas con cuentagotas ¿será por el tapón que se hizo en la gasolinera de La Granadella?

En el control 10 decido que me vuelvo a poner la manga larga que llevaba bajo el mono, el frío se empieza a notar y aun nos quedan nosequantos kilómetros. Pero la meta está cerca, cada vez más y la adrenalina nos hace sentirnos fuertes de nuevo y con ganas de alcanzar El Miracle, nuestro próximo punto de control.

Después de eso seguimos la ruta, la moto parece formar parte de mi y me sigue allá donde quiero ir. Pasamos por Talavera y poco después un tramo de A-2 nos enlaza a la L-311que nos lleva hasta Guissona, allí cogeremos la C-451 y no la dejaremos casi hasta el siguiente control. En este tramo a ratos circulabamos en paralelo, parecía que con las luces de las dos motos se veía mejor la carretera, así fuimos bien hasta llegar a El Miracle, pasó rápido, más de lo que pensaba.

Ahora ya los teníamos todos, solo nos faltaba el sello de la llegada. Para ir hasta Manresa debíamos pasar por Cardona y hasta allí la carretera de esas secundarias que prefieres no encontrarte a estas alturas de Rider1000, pero había que pasar por allí, después 30 kilómetros más y estaríamos en el punto de salida.

Esos últimos kilómetros con la moto fueron un mero trámite en comparación con todo lo que llevábamos ya encima. Las casualidades dejaron que nos topasemos con un coche a la altura de Callús en una cuneta, vaya, eran los Mossos de nuevo y estaban intentando mandar recuerdos en forma de foto a los Riders. Y a un par de kilómetros de allí estaban montando un control de alcoholemia. A nosotros no nos tocó parar.

Llegamos al Nou Congost, y desde que oscureció no volví a montar la cámara, error por mi parte, así que no pude inmortalizar la llegada. La organización se curró el último control dentro de la pista de basket del equipo local, La Bruixa d’or Manresa. Pasamos con la moto sobre una alfombra y en el centro de la pista estaba el control. De allí salimos con nuestro pasaporte con los 12 sellos. Aquí el cansancio dejó de estar presente, sentimientos de felicidad y orgullo por formar parte de algo tan especial estaban ahora con nosotros.

Rider1000 2014 Llegada

Al salir del Nou Congost aparcamos nuestras motos en el parking donde habían estado a las 6 de la mañana. Ahora llega el turno de ir a buscar nuestro trofeo, un pin numerado que acredita haber completado la Rider1000 y una foto que nos hicieron justo después de marcar el sello de salida. Durante un rato tuvimos el placer de charlar con Pep Requena, organizador de la Rider1000, desde este pequeño blog le mando un saludo, a él y a todos los que hicieron posible el evento y que supieron hacer que saliera extremadamente bien.

Rider1000 2014 Pin Pasaporte

Después una cena a base de frankfurts en el mismo bar del Nou Congost mientras veíamos como llegaban más participantes de la Rider1000, el ambiente estaba animado. 100% gasolina y motos. Entre los que llegaban había nuestros colegas de la Ducati Monster S4R, ¡les habían hecho soplar en el control de Callús!

La jornada iba llegando a su fin, era hora de volver a casa aunque previamente teníamos que repostar a nuestras fieles compañeras, la Cagiva y la YZF R6. Acabamos, pero no es un punto y final, ahora tenía pendiente la tarea de editar los vídeos, escribir el post y para cuando acabe, volveré a tener ganas de participar en la Rider1000 de 2015 ¿nos vemos allí?

P.D, si no habéis tenido suficiente con mí crónica, ¡mañana habrá más! permaneced atentos.

  • Ariadna

    Buena crónica,

    Después de leerla es casi cómo si hubiera ido jeje
    Me tendré que animar a hacerla algun día, aunque sea de paquete 😉

    Un abrazo!!!

    • Gracias por el comentario, ahora puedes ver un “pequeño” vídeo con lo que dio de sí la #Rider1000

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