
Según todas las predicciones, el fin de semana se presentaba lluvioso, a pesar de eso, estábamos dispuestos a no dejar pasar la oportunidad de sacar nuestros hierros para acercarnos a Cercs, así pues quedamos en el lugar habitual a las 8 de la mañana. Son las 7.15 y me despierta la llamada de un amigo para decirme “está lloviendo, yo no salgo”, me asomo a la ventana y aquí no cae ni gota, así que continúa leyendo
