
Tyler Mills tuvo la suerte de encontrarse una Honda VTR1000F de 1998 que había sufrido un grave accidente. Seguramente la mayoría habríamos dejado la VTR1000F a su suerte, que acabase como recambios u oxidándose en algún cementerio, pero Mills creyó que a pesar de los daños sufridos, la moto tenía potencial para volver a circular. La teoría que aplicó Tyler para personalizar la Honda fue parecida a la del culto Cafe Racer, piezas inservibles fuera. continúa leyendo
